Espejo líquido

Este proyecto nace de un pensamiento y la divagación posterior. El agua es vida, un lugar común. El agua la contiene; nos contiene y es nuestro contenido. Nos mueve, nos transporta y la transportamos al transportamos. También lleva cosas adentro de nosotros y las saca todo el tiempo, por tanto nos conecta con el exterior y nos mantiene en un continuo con él, en un plasma en el que nos movemos. Es nosotros, contiene todo y toma la forma de su contenedor. Es flexible, adaptable.

Es rara porque para existir requiere condiciones que son escasas en el universo, cierta presión, cierta temperatura. A la vez es roca y navaja, y es cristal. También es gota y vuela en nubes rosadas. Canta cuando cae y produce hermosas notas. Ruge y rompe. Es poderosa y eterna, enorme como esas olas que cubren y destrozan todo. No tiene cabeza ni intensión, pero todo lo rige y domina. Si quiere fluye, si quiere murmura y, si quiere, te inunda los pulmones. En ella puedes morir; dentro de ella y ella dentro de ti.

El agua contiene las estrellas del cielo como un espejo y a seres que brillan como las estrellas. La mayor sensación es entrar en una noche estrellada al mar, y salir con el cuerpo lleno de estrellas, caminar por la playa dejando tus huellas fosforescentes, siendo uno con el universo.

El agua se formó al comprimirse el mundo hirviente y cuando pudo llovió y llovió durante millones de años y cubrió todo. Hasta que las tierras salieron a flote. Una vez creada fue detenida por el mundo en un estado casi geométrico, con un horizonte, aplastada por la gravedad, pegada al mundo de un modo denso. Se convirtió en propiedad del mundo y en su reflejo; en su pasión, su presencia, y su ausencia, en su melancolía, por tanto en su soledad, en su libertad, en una puerta, y en su tesoro. Formó el hogar y la matriz de la vida. Fue el gran saco amniótico del mundo.

El agua se apodera de ti cuando bebes de un chorrito que atraviesa el musgo en el bosque, ya que tiene el sabor más dulce del mundo. Se apodera de ti también cuando pisas las duras rocas del fondo mientras entras en el agua helada, así como cuando sorprendes un charquito helado, azul, con su chorrito de agua helado también. Las visiones más trascendentales son las más simples. Y los sueños más descabellados, casi imposibles, incluyen la posibilidad de que todos los niños que metan sus pequeños pies al agua en una suave playa, no se enfermen, que sea limpia, transparente y podamos reír al ver al sol jugando con sus brillos en ese inmenso plato. El agua es la cobija del mundo, ahí podemos depositar nuestros sueños dentro de botellas para que alguien los recoja y los lea.

Guadalupe Barrera Escorcia.